Fassbiere :: Una pausa para la cerveza

symp para Fassbiere.
Redacción y diseño de newsletters «Una pausa para la cerveza».
2017-2019.

¿Qué tienen en común un prófugo de la justicia romana, una abadesa alemana, el lenguaje de los estudiantes medievales, el hip-hop americano y el libro Guinness de los Records?

La respuesta está en la cerveza. De todos ellos hablamos en el newsletter estacional «Una pausa para la cerveza». Una publicación estacional con la que desde 2017 ayudamos a FASSBIERE en las comunicaciones vía email con sus clientes.

El newsletter «Una pausa para la cerveza» recoge curiosidades y artículos sobre el mundo de la cerveza presentados desde una perspectiva amena y personal.

¿Te gustaría conocerlos? Aquí tienes algunos enlaces para su lectura en PDF:

También realizamos algunos artículos en clave de «Glosario Cervecero». Puedes consultar algunos de sus términos aquí:

¿Quieres leer un avance sin salir de aquí? Estas son las primeras líneas de un artículo en forma de microrrelato:

PORTER vs STOUT, un pulso cervecero

Una tarde de otoño, húmeda, densa y oscura como una Guinnesss, mientras esbozábamos las notas para este artículo sobre las Stouts y las Porters de nuestro catálogo de Fassbiere asistimos a un pulso cervecero entre dos clientes y, de repente, el artículo comenzó a tomar forma de relato. Una historia donde tres tipos, un inglés, un irlandés y el otro, un inglés descendiente de armenios, entran a un pub, y pide cada cual una de nuestras cervezas. Sus nombres no son relevantes para la historia, aunque sí la elección de sus cervezas, así que pongamos que nuestros protagonistas se llaman Porter, Stout y Barley…

Porter dió una fuerte palmada que resonó en todo el pub e hizo arquear alguna ceja y casi girar algún cuello entre los impasibles parroquianos que ocupaban el local. Hace una tarde que helaría el infierno –dijo con su vozarrón mientra se frotaba las manos con tanto ímpetu que pareciera iba a sacar fuego de ellas–, vaya que sí. ¡Muchacho! –levantó la voz aún más si era posible– sirve a estos camaradas lo que quieran y pon aquí una Fuller’s London; la Porter –recalcó– no me vayas poner la Ale que no hace tiempo. El joven pelirrojo tras la barra achinó los ojos mientras sonreía y plantó delante del hombretón la oscura botella de medio litro girando hacia él, deliberadamente, la etiqueta donde se leía en grande “LONDON” y más grande aún “PORTER”.  [leer más]

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