symp para Acervo Intergeneracional.
Campaña ‘LeerteQuiero’ de voluntariado no-presencial.
Abril de 2020.
Creamos el nombre y el logo de ‘LeerteQuiero’ para la ONG Acervo Intergeneracional como actualización de su programa de voluntariado.
Su programa, un servicio de acompañamiento lector, estaba encuadrado dentro del proyecto integrador «Una Biblioteca para todas las edades». Proyecto que integraba la visita presencial y Biblioteca Municipal como elementos indispensables para su funcionamiento.
Al llegar la pandemia, propusimos a Acervo lanzar la versión ‘a distancia’ (online) de su programa bajo el nombre de ‘LeerteQuiero’.
Nuestra propuesta buscaba afrontar el confinamiento por COVID-19 y seguir así desarrollando la actividad de participación social de la ONG: mejorar la calidad de vida de aquellas personas mayores, dependientes y aisladas, aliviando su soledad y aportándoles bienestar psicológico.
‘LeerteQuiero’ ante el confinamiento
‘LeerteQuiero a distancia’ como actividad “no-presencial” aprovecha el auge generado en el confinamiento de las comunicaciones por videollamada. También recurre a la gran cantidad de libros de dominio público accesibles desde la Biblioteca Digital Hispánica o bibliotecas digitales de Internet.
Para comunicarlo, creamos una animación explicativa que se difundiría en sus redes sociales. La Guía ‘LeerteQuiero a distancia’ presentaba información y consejos para que cualquier persona concienciada pudiera poner en marcha la iniciativa.
Además elaboramos los comunicados y materiales para la presentación a los distintos públicos implicados. Elaboramos dossier y nota de prensa para instituciones y medios, emails para voluntarios y mensajes de Facebook y WhatsApp para su red.

Pivotando ‘LeerteQuiero’ a un modelo híbrido
En 2025 iniciamos una nueva fase del proyecto que busca pivotar desde el programa establecido —un modelo de voluntariado subvencionado— a otro modelo de tipo híbrido con subvenciones, patrocinios y comercialización de servicios.
Para ello, apoyándonos en herramientas de inteligencia artificial, iniciamos un proceso de problem framing. Investigamos en múltiples fuentes públicas, privadas y del tercer sector, para después crear mapas de empatía en dos vías: stakeholders y dirección del proyecto.
Creamos 7 perfiles distintos de buyer persona —entre ellos la propia coordinadora del proyecto—. Así detectamos sus expectativas y necesidades mediante la metodología del point of view y extraer desafíos específicos a afrontar ante cada rol.
Argumentando el retorno en valor social
Siempre con el objetivo de construir un producto mínimo viable dentro del marco de un modelo híbrido, trabajamos diferentes utilidades y técnicas de ideación (SCAMPER, 6 sombreros para pensar, brainstorming, etc.) y los sometimos a análisis DAFO y NUF, para evaluar su solidez y viabilidad.
Y, tras definir el MVP, buscamos la validación del retorno de inversión social que el programa ofrecería mediante una revisión argumentada con las fuentes para valorar el impacto, un desglose del presupuesto del MVP y el detalle de los conceptos de ajuste para llegar al SROI.
El resultado del más de un centenar de páginas de desarrollo del proyecto puede verse en la presentación que preparamos para llevar una propuesta definida del programa piloto a empresas e instituciones.











